El proyecto transforma un pequeño local en el extrarradio de Burgos mediante una estrategia de elementos fijos y muebles que, dispuestos aparentemente al azar, ordenan y geometrizan el espacio. La dilatación de la fachada permite crear un escaparate, poco asociado a la dispensa de pan pero que nos permite generar una identidad, relacionada con la nostálgica nacionalidad de los clientes, que se implica en la identidad corporativa del negocio.
Este escaparate se extiende al interior, destacando la estantería expositora de pan, que aprovecha la geometría del local para orientarse hacia el exterior y hacer visible el producto desde la calle. El mostrador, de madera de abedul y vidrio, define el área de trabajo y exhibe distintos productos, mientras que un muro curvado conduce a los aseos y culmina en un banco de acero ligero que dialoga con los elementos de iluminación.
El color azul, inspirado en los azulejos portugueses de la fachada, se incorpora a detalles como el panel perforado que separa la zona de obrador de la pública. En conjunto, un banco, un pilar triangular, un panel perforado, un mostrador y dos luminarias organizan de manera eficiente este pequeño local con buena miga.